jueves, 18 de marzo de 2010

José Luis Ayala: acto de fe o acto de locura


Escribe: Rosina Valcárcel

Este texto fue publicado en http:www.redacciónpopular.com / cuyo director es Raúl Lisman / raullisman@yahoo.com / el 3 de marzo del 2010. La autora del texto es Rosina Valcárcel. La primera parte corresponde a la presentación de mi libro Acto de fe y se publicó en el diario Cambio, el 13 de octubre de 1982. Rosina Valcárcel vio por conveniente insertar este texto para dar al lector una visión introductiva. Como de alguna manera y debido a su generosidad me ha convertido en el personaje de esta Odisea, deseo aprovechar la oportunidad para agradecerle su permanente amistad y apoyo desde los años 70 del siglo pasado. Desde Puno le escribí varias cartas de adhesión a su trabajo literario, sobre todo en relación a su militancia intelectual y fervor por las causas más justas del pueblo peruano. Demás está decir que Rosina Valcarcel ha autorizado la publicación de su texto en el diario Los Andes.

Presentar el poemario Acto de Fe del escritor José Luis Ayala me resulta doblemente difícil, primero porque no soy crítica de arte y segundo porque media entre nosotros una antigua amistad, lo que de hecho influye en mi apreciación. Sin embargo en aras de la celebración de la poesía me arriesgo a intentar en alta voz algunas sugerencias.

Estos días he revisado el ejercicio poético de nuestro autor a través de algunas de las obras más significativas de él, me refiero por cierto a Celebración del Universo, nacido en 1976, donde José Luis se identifica hermosa e intensamente con el rico universo aymara y compartimos el acierto de Antonio Cornejo cundo dice: “Celebración del Universo es un admirable esfuerzo por rescatar a la poesía de su cepo individualista, como portadora de simples subjetividades y por integrarla protagónicamente al curso histórico y social de la cultura”.

Asimismo he releído Canto Sideral editado en 1984, texto que constituye un bello y lúdico cántico de amor al Apu Qollana Auki, creador del Universo Andino Aymara. También he regresado a Pacha Mama, parido en 1986, donde la poesía de nuestro amigo, al decir de Antonio Melis, tiende a configurarse como un ayllu de la palabra, de la infancia añorada asume los rasgos míticos de una niñez de la humanidad y en donde la invocación al Apu Qollana Auki coexiste en estos versos con la invectiva contra los asesinos de ayer y hoy. En el registro de esta poesía, afirmó Romualdo, se escuchan las zampoñas rompiendo la conjura del silencio, desde el mundo de abajo, abriendo el horizonte de un socialismo agrario y solar, capaz de devolverles a los humanos su condición de seres superiores a la zoología occidental que los redujo a harapos. La poesía de los marginados para el lenguaje de la marginación: lenguaje de filo, de aristas agresivas, despojado de la retórica tradicional.

Los tres libros que hoy festejamos fueron escritos en París. Acto de Fe que trae un elogioso prólogo de Américo Ferrari, fue creado pues cuando Ayala radicara en la ciudad francesa.

Esta obra la hemos platicado con el poeta y crítico Juan Góngora Mosquera y hemos coincidido en varias reflexiones, por ejemplo que Acto de Fe nos parece la expresión auténtica de un cierto desarraigo existencial. Nos parece que este libro se estructura en una lucha por buscar la expresión justa para dar cuenta de una tensión esencial del poeta: aquel que se funda en su entorno vivencial cosmopolita frente a una identidad menoscabada en donde no se puede justipreciar ser un “ciudadano del mundo”. Esto lo intuye el escritor a lo largo de todo el libro. La evidencia de esta contradicción, indisoluble a nivel de la configuración poética, puede notarse curiosamente en la contrastación del poema que abre el libro “Volver a la palabra” y el que cierra el libro “Un hombre mirando al infinito”. Dentro de la obra de Ayala Acto de Fe resulta un libro de transición. Es la búsqueda de una dimensión ontológica que redescubra y dé cauce a un sustrato cultural e ideológico cuyas columnas han sido agrietadas y que establece la necesidad de poetizar la circunstancia, el camino accidentado más que un punto de llegada. Este tránsito que se quiere poetizar es indudablemente una identidad que no puede expresarse desde un contexto externo a ella, porque no es una condición estática sino plagada de conflictos y nuevas estructuraciones, de ahí que el poeta se “atasca y desolla” en París 1972-1973. En ese sentido, no es la palabra ni el lenguaje lo que motiva al poeta, sino la creación de una poética que vaya estableciendo vínculos entre la expresión como forma material del pensamiento y su realidad sociocultural en continua efervescencia. No por azar –acaso- que Ayala recurra posteriormente a escribir en lengua natal para dar cuenta de esta tensión esencial que constituye el centro de su trabajo poético.

José Luis conservó durante dieciséis años los originales de Acto de Fe, pudo desistir de ellos pero persistió y al final se cristaliza aquella tarea.

ACTO DE FE fu escrito en plena soledad de un hombre que no pudo aceptar una sociedad deshumanizada, un mundo en el que el sistema convierte al hombre en una pieza, un émbolo, una pieza metálica de carne y hueso.

ACTO DE FE es un libro que ha permitido que Ayala depure su lenguaje, su estilo, después volverá al Perú y escribirá en Aymara.

ACTO DE FE es una forma de asediar a sus propios fantasmas, a los lugares que sólo está él y sus signos, es un libro denso, no porque hayan pocos poemas, se trata más bien de un ejercicio que permitirá que Ayala descubra que la poesía es una visión del mundo y una forma de reivindicar al hombre desheredado.
*En : Cambio, martes 13 de octubre de 1987.

II
José Luis Ayala (Huancané-Puno, Perú, 1942), destacado escritor fecundo, cronista, editor de la página cultural del diario La Primera. Recientemente representó al Perú en el XIX Festival Internacional de Poesía de Medellín (Colombia) y en el VI Festival Internacional de Poesía (Granada) 2010, realizado en Nicaragua.
Sintetizar una etapa de creación literaria (1966-2009) es una labor ardua y placentera. Simboliza agudo vuelo, alto como el de los cóndores. La vida cultural del escritor de la generación del '70 José Luis Ayala ha estado tutelada por la vocación de poeta, una muestra palpable es su último libro Al fin y al cabo: Poesía entre dos mundos (Lima, 2009), donde habla de modo humilde de la historia de Europa y América, aquí destacan los poemas “Río de la noche”, “Casa del poeta”, “Multitudes de las avenidas”, “Branderburgo”*, entre otros. Y, paralelamente, su existencia se rige por el interés puesto en el arte de las letras nacionales, para ser puntual tanto en el ensayo como en el testimonio, campos a los que ha aportado con sus artículos, ponencias y estudios sobre las letras peruanas y latinoamericanas, los que ha presentado en eventos de literatura organizados por diversas instituciones, universidades nacionales y de nuestro Continente. Pero, más precisamente su afán ha estado puesto en la defensa de las culturas populares andinas, en particular la aymara, expresadas en sus obras. Ejemplos vivos resultan los libros lanzados el 2009: Aymar marka: Nación Aymara (FECP, Lima). Se trata de un trabajo de campo hecho en el altiplano peruano, en la zona aymara de Chucuito. Esta es una investigación aleatoria que, de algún modo, representa la voz de la aguerrida nación aymara, diseminada en las Repúblicas del Perú, Bolivia, Chile y Argentina. El autor recurre a múltiples vertientes: cosmovisión, religiosidad andina, poesía, prosa, ensayo, historia, ensayo, crónica, sociología, y a las recopilaciones de textos en aymara – español, para ofrecer una visión de lo que ocurrió a principios del siglo XXI entre los aymaras peruanos. Alberto Mostajo: Delirios y tragedia de un poeta vanguardista y metafísico (Arteidea, Lima), acto de justicia y ternura. Este libro es la biografía integral y trágica de un aeda filosofante, quien se adhirió a la literatura vanguardista del siglo XX. Pero además como ferviente lector de los filósofos de su época, optó por escribir una poesía humanista solo para entendidos, publicó en 1925 Cosmos y en 1928 Canción infinita. Fue injustamente internado por su cuñado en el Hospital Víctor Larco Herrera de Lima durante cuatro décadas. Juan Basilio Catacora Heredia: Protomártir de la Independencia Americana (Lima); Mariátegui y la inteligencia andina perú-boliviana. El Amauta frente a la Guerra del Chaco (Arteidea, Lima).
Antonio Melis advierte que Ayala, escribe esta suerte de arco iris por el que es posible incorporarse a un universo que poco se había estudiado. Él sostiene que el Amauta influyó perentoriamente en una geografía cultural que llama Sur Andino y en Bolivia, pero al mismo tiempo señala que Mariátegui se contagió de andinismo y le dio un nuevo sentido a la realidad de esa inmensa y extraordinaria geografía. Así, el lector tiene a la mano un calidoscopio que le permite conocer de cerca la presencia de Amauta, más allá de la bibliografía peruana en torno a esta genuina creación plural de José Carlos Mariátegui.

Habla el autor:

INFANCIA
- Nací en el seno de una familia de la clase media provinciana, mi padre nació en Huancané y mi madre en Moho. Mi abuelo paterno Casimiro Ayala Ticona era propietario de un pedazo de terreno de donde provenían las subsistencias para la familia. Mi abuelo Manuel T. Olazával en cambio, poseía más terrenos de modo que mi madre tuvo una infancia con comodidades. Mi abuelo Casimiro Ayala contaba algunos rasgos de la biografía de su bisabuelo Juan Basilio Catacora Heredia. Mi abuelo Manuel Olazábal narraba la historia de la Guerra con Chile y cómo fue su padre Félix Olazábal Romero, quien juntamente con Antonio Riveros formó un batallón con ciudadanos de Cojata, Inchupalla y Huancané y se fueron a la guerra. Mi bisabuelo Félix Olazábal murió con el grado de Coronel. Todos esos relatos formaron mi conciencia histórica y a la vez una responsabilidad ineludible para registrar esos hechos. Fuimos once hermanos, como la familia de Vallejo. Mi padre vendió todos los bienes heredados por mi madre hasta la casa en que vivíamos en Huancané, construida por mi abuelo, a precios viles. Poco a poco nos empobrecimos y más aún en la medida en que todos crecíamos y había más necesidades humanas que cubrir. Hasta que salimos de Huancané y nos fuimos a vivir a Puno donde había colegios y posibilidades de adquirir algún oficio. Convencí a mi padre que saliéramos de Huancané porque íbamos a convertirnos todos en pequeños agricultores. El caso es que yo tuve una infancia dolorosa y fui un niño castigado con crueldad. Pero no soy un escritor resentido ni amargado. Me hizo realmente bien leer detenidamente a Sigmund Freud, Yung y Jacques Lacan.

PAPEL DE LA FAMILIA

- Todos somos hijos de nuestras familias, tenemos como herencia sus miserias y grandezas. Debido a la equivocada y nefasta militancia de mi padre, el comandante del B.I. 21 de Huancané, Mauro Valencia, ordenó que lo capturaran como a varios comunistas y apristas. Lo llevaron para encerrarlo en las mazmorras del cuartel. Una vez libre después de varios meses, tuvo que ir a trabajar a las haciendas de la familia Irigoyen, a Trapiche. Después a las de Manuel E. Cordero y me llevó para que no me insultaran más los niños mestizos de Huancané. Así es como a los ocho años conocí las haciendas por dentro, a los pongos, muleros, rodeantes y pastores expoliados, convertidos en seres subhumanos. Pero de adulto me tocó ser testigo de la entrega de tierras a sus verdaderos dueños; trabajé en el Tribunal Agrario durante 20 años, de modo que de alguna manera participé en la Reforma Agraria durante el gobierno del General Juan Velasco Alvarado. No tuve suerte entre los maestros de la primaria, todos fueron aficionados sin título profesional, de modo que no adquirí una sólida formación, pero después hice un esfuerzo para recuperar el tiempo perdido y ello tuvo que ver en gran modo con mis lecturas de libros para consolidar mi vocación literaria.

GRUPO LITERARIO EN PUNO

- La “Promoción Intelectual Carlos Oquendo de Amat”, fue una respuesta frente a una sociedad clasista y discriminadora. Las instituciones como el Instituto Americano de Arte y un grupo de diletantes intelectuales no iban a llamarnos porque éramos muy jóvenes y pertenecíamos a familias que inmigraron a Puno. Omar Aramayo y yo decidimos formar una especie de institución no institucionalizada, Aramayo conocía a Gerardo García como a Serapio Salinas y yo a Gloria Mendoza, así se formó la Promoción Carlos Oquendo de Amat y para dar un recital invitamos a Américo Valencia Chacón, quien quedó incorporado como un miembros activo. Ese año repetía el quinto de secundaria Percy Zaga Bustinza y tenía temor de leer sus poemas en público. Recuerdo que acompañado de sus hermanos menores, mal vestidos y hambrientos, perseguía a su padre por calles y plazas, rogando, llorando les diera un poco de dinero para la subsistencia de niños que daban lástima. Había abandonado a su progenitora y no tenían lo mínimo para sobrevivir. Sin embargo, “El fiero” Víctor Zaga García, era un funcionario erróneamente protegido por el insigne maestro Luis Portugal Camacho, a quien le hizo mucho daño como funcionario de la VII Región de Educación de Puno. Los maestros decían que Zaga había ganado por puntos en la cara, un concurso para ser docente.

INICIOS DE ESCRITOR

- Los inicios y desarrollo de mi vocación literaria se dieron contra todas las adversidades y designios adversos. Tres veces estuve al borde la muerte y me salvó el yatiri o adivino en coca José Wawaluque, él me dijo cuando tenía nueve años que era una persona dotada y que “caminando contra el tiempo” llegaría a ser una gran personalidad en el medio en que viviría, que podría llegar a ser un yatiri mayor. Ese juicio me marcó para siempre. Yatiri en el mundo aymara significa ser un sabio, naturalmente un escritor. Todo empezó después de leer a Magda Portal y Serafín del Mar, dos poetas apristas a quienes leía mi padre. Después leí a salto de mata a los escritores puneños como Gamaliel Churata, Alejandro Peralta, Dante Nava pero, de modo especial, a Carlos Oquendo de Amat. Empecé a escribir poesía alentado por una voluntad irreprimible hasta que leí a Vallejo y quedé desconcertado, pero viví con la idea de que yo también tenía mucho que decir. De niño quise ser adulto lo más rápido posible y ahora que vivo la adultez, tengo la sensación que la vida no es más que una flecha destinada a llegar a donde se apunta. Bueno, pero en ese entonces, sucedió que el profesor de castellano cuando cursaba el segundo de secundaria, me sorprendió escribiendo porque no atendía lo que decía. Me sacó a la pizarra y me humilló, yo me rebelé y protesté airadamente. Al día siguiente me expulsaron así fue como regresé a Huancané, y, allí cursé el segundo año de secundaria, en el Colegio Nacional Mixto, entonces recientemente creado. Estudié del tercero hasta el quinto en el Colegio Particular San Ambrosio de Puno. Tuve mucha suerte porque allí conocí a Ricardo Baylón Holguín, quien dirigió mis lecturas y publicó generosamente mi primer libro. Mis primeros poemas publicados datan del año 1964, mi primer libro titula Geografía del corazón (1965).

INFLUENCIA DE AUTORES EN LA FORMACIÓN LITERARIA

- Sin duda Gamaliel Churata, Carlos Oquendo de Amat, José Carlos Mariátegui, César Vallejo, José María Arguedas, Francois Villon, Jean Paul Sartre, Paul Éluard, Guillaume Apolinaire y Sigmund Freud, aunque últimamente ha sido muy golpeado por Mario Bunge. De ellos he aprendido mucho, especialmente de Mariátegui, Oquendo, Vallejo, Arguedas y Jean Paul Sartre, a tener “una filiación y una fe” para la abolición de la miseria y la soledad humana.

CINE, MÚSICA, PINTURA

- Había en Huancané un local con el nombre de Cine azul y allí se proyectaban películas norteamericanas, mexicanas y algunas italianas. A la edad de ocho años ver Simbad el marino, fue un hecho que me dejó un gran recuerdo. Después había una que otra película de calidad que llegaba a Puno. Fue en París donde conocí el gran cine de todos los tiempos en el Cine Club del Museo del Hombre. En cuanto a pintura, creo que conozco lo mejor de la pintura, no porque haya leído sino porque trabajé con Alberto Guzmán en París, después con Wilfredo Lam. He visitado los más importantes museos de Europa y naturalmente he visto de cerca las pinturas que se exhiben en museos de Moscú, Berlín, París, Madrid, Barcelona, Frankfurt. También en México, Caracas y Medellín. Por eso hago collages para ilustrar mis textos literarios y portadas de mis libros. Voy al cine de vez en cuando y los último que he visto es La vida de los demás, por eso sé que mi teléfono está intervenido, pero no me importa.

INSPIRACIÓN, EJERCICIO Y ESCRITURA

- Tengo la suprema ambición de ser el escritor peruano total. Hasta hoy he escrito y publicado 50 libros en 50 años de ejercicio literario. Ahora trataré de escribir teatro e incidir en la jaqisofía, es decir en la cosmovisión andina; debo escribir ensayos acerca de la realidad cultural y tratar de publicar libros para hacer conocer la realidad del mundo aymara. Como escribo todos los días a toda hora, se trata de un ejercicio y ya no sé qué es la inspiración; de lo que podría hablar más bien es de lucidez y estado de ánimo. La escritura obedece al género en que me expreso y cada libro tiene un distinto campo semántico. De modo que escribo porque es una necesidad biológica, para derrotar a la muerte, para que la sociedad en que vivo escuche la voz de la nación aymara. En síntesis soy un escritor comprometido con el tiempo histórico que me ha tocado vivir.

MEJOR LIBRO

- Se llama Cábala para inmigrantes. Es un libro que no ha sido debidamente valorado por la crítica literaria.

CRÍTICOS EN EL PERÚ

- Yo no tengo quejas personales porque he sido tratado con cierta generosidad. Pero en general la crítica literaria no tiene un gran desarrollo debido a la falta de formación en las Universidades. Los diarios y revistas cada vez reducen los espacios para la crítica porque no significan un rédito para ellos, salvo el Diario La Primera.

POLÉMICA ¿ESCRITORES “URBANOS o ANDINOS”?

Aquí se dio una polémica entre “urbanos y andinos”, suscitada en España. Tú que eres un gran defensor de la cultura aymara, ¿qué opinas?

- Yo creo que sirvió de mucho porque demostró que en ningún momento se habló de una literatura de descolonización. Fue más de lo mismo, se repitieron los mismos conceptos, el canon académico literario desgastado, acabado. De allí la necesidad de replantear el esquema. Yo no creo que haya un problema de enfrentamiento entre ambas corrientes porque vienen y van hacia el mismo pozo. El problema de fondo es que no se ha planteado la necesidad de que la literatura latinoamericana sea descolonizadora.

LUCHA DE LOS MAPUCHES

- Estoy identificado con ellos en sus luchas por la propiedad y recuperación de sus tierras, la libertad de expresión y vigencia de su cultura. Debe ser por eso que a veces me invitan a participar en los congresos de escritores en lenguas ancestrales. Están bien organizados y esa es una lección para quechuas y aymaras. Los mapuches se sienten orgullosos de sus orígenes y de sus luchas ancestrales contra una sociedad opresora.

REVISTA KACHKANIRAQMI, RECUERDOS

- Hubo dos etapas Kachkanirajmi I y Kachkaniraqmi II. Esta revista es un ejemplo de persistencia de la memoria para la reconstrucción de un país escindido. Es un testimonio de un grupo de personas (comité editor y colaboradores) decididas a recuperar la personalidad colectiva, la identidad, dañada por un Estado-nación que decidió destruir al Perú esencial. Mucho tuvo que ver la dirección y capacidad de reflexión en torno a temas sensibles de la época. Sin Kachkanirajmi no se explica la pasión y ternura de Rosina Valcárcel por el Perú ancestral, mágico y milenario.

LIBROS EDITADOS EL 2009 y MENSAJES

- Cada uno responde a una distinta forma de asedio al Perú, a la diversidad cultural y conocimiento de la religiosidad andina. Estaban escritos desde hacía bastante tiempo y como quiera que trabajar en La Primera me tomaba mucho tiempo y no me dejaba escribir, entonces decidí publicar mis trabajos hasta entonces inéditos. Alberto Mostajo, José Carlos Mariátegui y su relación con los escritores surperuanos y bolivianos, como también Juan Basilio Catacora han sido plenamente recuperados. El libro de los yatiris y Nación Aymara, constituyen una necesidad vital para hacer conocer que los aymaras somos una cultura viva.

VIAJES Y TRANSFORMACIÓN


- Cada viaje deja una experiencia maravillosa, por lo general cada uno de ellos suscita, incita a escribir un libro o un conjunto de poemas. Lo importante es que la subconciencia registra hechos, sensaciones, emociones y sobre todo distintas formas de enfrentar a la dura realidad. Todo repentinamente es necesario expresarlo, escribir, sino es así es traicionarse a un mismo. Viajando y leyendo se aprende mucho.

SER UN YATIRI

- Ahora ya no es tan complejo serlo, antes había una especie de censura, incredulidad y agresión. En la medida que los yatiris bolivianos y puneños copan las ferias para adivinar la suerte en coca, las personas son tolerantes. Cuando empecé a hacer pagos a la pachamama (a la madre-tierra) y a adivinar la suerte a través de la coca, la gente no creía y no faltaron quienes se burlaban. Por eso escribí el libro en referencia a los yatiris. Es un texto que se ha agotado en menos de un mes. Voy a realizar una segunda edición lo antes posible. Hay personas que me llaman para que les haga un pago y muchas me invitan a sus casas para que les lea la suerte.

- Pablo Macera dijo una vez: “José Luis Ayala es sobre todo un yatiri urbano. Representa a los adivinos aymaras en coca en la ciudad, pero además es un escritor culto y por eso puede escribir en todos los géneros. Los yatiris entre los aymaras son sabios”.

- La primera persona que me alentó para que no dejara de ser un yatiri fue efectivamente Pablo Macera. Tuvimos una larga conversación después que hice un pago en el local donde trabaja. Me hizo varias preguntas en torno al Perú y después sé que decidió llamar a alto misayojs del Cusco como a los yatiris más ancianos de Puno. Esa sesión debió ser maravillosa.

AMISTAD CON DESIREÉ LIEVEN

- Desireé Lieven fue muy amiga de César Vallejo, Alejo Carpentier, Gonzalo More, Elva Huara, José Macedo Mendoza, etc. En fin, de muchos escritores latinoamericanos revolucionarios y franceses marxistas. Cuando viajé a París llevé una carta de recomendación de Ernesto More, de modo que me convertí en un hijo protegido de Desireé. Todos los sábados asistía a comer lo que no había comido en la semana; en su casa se producían grandes conversaciones en torno a lo que sucedía en la cultura, en política en Europa y Latinoamérica. Ahí conocí a muchos escritores peruanos y de otros países.

- ¿HERENCIA DE LA GENERACIÓN DEL 70?

- Como parte de mi juventud la he vivido en Puno como en París, no he participado en los recitales generacionales, en Lima. Siempre me he sentido un poeta, un escritor marginal hasta hace poco tiempo. La contribución de las ciencias sociales, pero sobre todo la nueva realidad social, las inmigraciones, han hecho que sea incorporado a una audiencia mayor. Jamás imaginé que se tomarían en cuenta mis trabajos. Una prueba reciente es el hecho de que la Casa de la Literatura Peruana, haya considerado poner mi retrato y textos, esa es una prueba de reconocimiento no sólo a mí sino a la cultura aymara peruana.

ESA COMPAÑERA LLAMADA NORA

- Yo la conocí en casa de su padre que se llama Mateo Jaika, el escritor, precisamente el año que regresé a Puno y cuando cursaba el tercer año de secundaria. Tenemos tres hijos y cuatro nietos, ella me ayuda en todas mis tareas literarias.

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