sábado, 5 de marzo de 2011

Poeta Fidel Mendoza Paredes: confiesa que la poesía es como el fuego vivo


POR: Fernando Chuquipiunta Machaca

Fidel Ernesto Mendoza Paredes (Huancané, 1972) no entiende la vida sin convertirla en una extensión literaria. La literatura está siempre allí para tolerar lo prosaico de la realidad. "Impresa Taciturna" es un libro de poemas que Fidel Mendoza confiesa haber escrito en un momento muy difícil de su vida. "Llegó un momento en que me sentí un hombre virtual, sin vida propia. Toda mi vida estaba en la computadora, en Internet y en lo que leía. Prácticamente no veía a la gente", señala el autor de "Herejías". Y, por consiguiente, el poeta y abogago Fidel Mendoza Paresdes solo quiere hablar de poesía. Reticente a dar entrevistas en directo -las prefiere por correo electrónico-, nos pidió que le enviáramos un cuestionario previo. Vencimos su resistencia y comprobamos que para contar su vida utiliza sus libros, y al mismo tiempo, realiza un gran viaje a sí mismo. Un viaje que incluye el torrente de su tiempo y vuelven a aparecer sus querencias más personales. No obstante, su último libro de novela, titulada “Te esperaré en el Cielo” (Ed. San Marcos) no es un testimonio de vida, sino un armonioso entretejido de ficción y realidad, de análisis, hondura crítica y nostalgia, en la que siempre, como fuego vivo, está asociado su irreductible pasión por la escritura.

¿Cómo define usted la poesía?

La poesía es forma de vida. Una forma de expresar desde lo más profundo del ser. Una punta de lanza que te abre camino y los ojos, porque un poeta es aquel que escribe lo extraordinario, aquel que comunica lo maravilloso, inclusive es el aguafiestas de los actos comunes. Al margen de toda la poesía también es música, una construcción melodiosa donde las palabras interactúan rítmicamente de modo que el resultado es una sinfonía.

Por otro lado se debe tener presente que mientras haya un poeta, la humanidad estará a salvo de los fabricantes del miedo, pues el rapsoda será el único ser que no le tiene miedo a nadie, mientras exista él, estarán siempre en riesgo los embusteros y los sepultureros de la verdad. Pienso de esa manera sobre la poesía y el poeta, desde luego que para muchos puede ser una definición egoísta y lo es desde todo punto de vista, porque no cabe una definición absoluta para el concepto de poesía.

¿Qué es lo más importante dentro de ella para Usted, la forma, el sentido, el sujeto, la rítmica?

No olvidemos que el poeta es un artesano de la palabra, y como tal debe manejar instrumentos como el cirujano en el quirófano, teniendo en cuenta las cualidades del lenguaje. Los elementos que refieres deben interactuar en la construcción poética, Arturo Corcuera al respecto sostiene que el poeta puede valerse de mecanismos expresivos. El valor agregado que tenga una construcción poética lo hará más importante, más intenso, ello mostrará que el poeta tiene un dominio del lenguaje, de su estructura, de sus formas y conceptos. Recordemos que poesía no es lo común sino lo extraordinario.

¿Qué significa, o qué valor tiene para Fidel Mendoza Paredes eso que usted define como resultado?

Es lo más importante. Tener que decir y lo que tengan que decir sobre el producto poético, inclusive que el producto tenga la suficiente consistencia para soportar un análisis serio y sesudo. La poesía se define por los resultados y son los resultados los que hablan del sujeto constructor o compositor literario, obviamente no puede existir un consenso en el tema.

¿Cómo se hace, cómo vive y sobrevive un poeta aymara en el Perú oficial?

Un poeta aymara se definiría como aquel que escribe en aymara, como los catalanes lo hacen en catalán, y en este tema tenemos mucho que trabajar los que somos procedentes de esa grandiosa nación aymara. Escucho con mucho agrado a una artista aymara “Huallita del lago” que canta en aymara, y porque no escribir poesía en aymara, la educación bilingüe que se viene aplicando en las escuelas debe tener ese derrotero. Sin embargo, tenemos que separar al aymara del concepto poesía, si es así los aymaras somos una amenaza para el Perú oficial, es decir para el Perú reducido en pocos grupos de poder, y estos a su vez sometidos al poder mundial.

Los aymaras nos hemos convertido en una preocupación para el Perú oficial no sólo por los hechos de Ilave, sino también porque gran parte de la economía capitalina como es Gamarra y Unicachi son manejados por aymaras, y este hecho es una real amenaza para la oligarquía peruana acostumbrado a manejar a su modo la economía, sin pensar en el desarrollo del país. La oligarquía heredada de la colonia, es retrógrada que no se puede comparar con la oligarquía chilena que si es nacionalista y los nacionalismos están muy relacionados con el romanticismo pues allí se exalta lo nacional. Y el aymara está ahí, es solidario con sus congéneres, sí piensa en un desarrollo colectivo porque las formas del ayni si funcionan en el mundo aymara. Obviamente el movimiento aymara es anti-sistema, de allí que el Estado se encuentra en aprietos y en jaque, veamos solo en la justicia por ejemplo el sistema jurídico organizado en normas sustantivas y adjetivas no alcanza sus reales objetivos, frente a ello se materializan las formas de la auto-composición de la justicia que en alguna medida son más efectivas y satisfacen las expectativas inmediatas, eso es una expresión anti sistema. En lo personal yo no me defino como andino, sino como aymara, soy aymara.

Las dificultades y los grandes desafíos que debe afrontar un poeta contestatario.

Lo contestatario es no estar de acuerdo con el orden establecido, José Santos Chocano decía hay que violar las costumbres para engendrar las leyes, efectivamente hay que asumir una actitud diferente frente a ciertos hechos que aparentan ser definitivos, sin que ello signifique una rebeldía injustificada. Evidentemente un poeta contestatario tiene dificultades porque nada contra la corriente, sin embargo en algún momento se encontrará en la vanguardia de la literatura y eso es lo importante.

Las técnicas idiomáticas que debe dominar.

Evidentemente debe existir un adecuado manejo de las técnicas idiomáticas en el manejo de la poesía. El hecho de haber elaborado un poema no significa, que hay que publicarlo, sino se debe seguir puliéndolo hasta que tenga la forma y el fondo que convenzan primero al autor, y esté convencido que pueda defenderlo.

¿En qué la poesía puede ayudar al hombre del tercer milenio?

En que sea más humano. Los cambios permanentes suscitados en el orbe, como está demostrado han ido degenerado a la especie, el hombre se ha tornado en egocéntrico, individualista, es el caso del mexicano Miguel Ángel Cornejo que vende un discurso enfermizo a la juventud, en que sean exitosos a costa de los demás, ello va con el auge de la lectura basura como el de Antony de Melo, Carlos Cuauhtémoc Sánchez entre otros, que han desplazado a las lecturas de filosofía que si desarrollan un pensamiento crítico, entonces la juventud debe leer filosofía iniciando desde la filosofía clásica. Conforme a la afirmación de Tomas Hobes, el hombre es malvado por naturaleza, frente a ello en mi concepto la poesía está para humanizar al hombre del tercer milenio.

Los poetas que Usted, prefiere o más admira (tanto locales, nacionales y extranjeros).

Desde luego a Carlos Oquendo de Amat, Alejandro Peralta, Gamaliel Churata, Dante Nava , Efraín Miranda Luján, a mi markamasi José Luis Ayala Olazábal; a César Vallejo Mendoza, José María Eguren, Jorge Eduardo Eielson, Jorge Pimentel; Edgar Allan Poe, Walt Whitman, Vladimir Mayakovsky, Rubén Darío, Ernesto Cardenal, Pablo Neruda, Octavio Paz, entre otros.

¿Cuáles son ahora los poetas más representantes de la nueva generación en Puno?

He leído muy buena poesía. Sin embargo, ello se debe mostrar en un trabajo orgánico, a partir de ello se puede hacer nóminas. Si hablamos de generación en el concepto de José Ortega y Gasett deben estar vinculados por un espacio y un tiempo histórico. Venimos las últimas generaciones después de un periodo de idiotización, de estupidización que dieron como resultado la famosa generación x, en Europa los okupa, o los squatters, sin destinos definidos. Mi generación en la literatura la llamada generación del 90, o la generación de fin de siglo ha mostrado trabajos orgánicos; sin embargo, debemos rescatar el taller de poesía fomentado por el laureado poeta Boris Espezúa Salmón, que dio como eclosión a un grupo de poetas afincados en la ciudad de Puno, que hoy han trascendido a otros escenarios, y Boris Espezúa ha participado en la definición de esta generación a partir del taller de poesía que dirigió en los 90.

Toda difusión de poesía está ligado a los medios de comunicación, en esta tarea el diario Los Andes viene cumplimiento un papel tangencial al difundir poesía nueva y joven, sin embargo lamento mucho el certificado de defunción anunciado por los propios editores de la Revista de Literatura “El Pez de Oro”, que sí venían trabajando en la consolidación de la literatura puneña, espero que reconsideren la idea, igual papel tienen el “Katari” o la “Rama Torcida”. Y también cuanta falta hace que la Asociación de Arte y Literatura “Elegía” de Elard Vilca Monteagudo y Fredy Vilca Monteagudo para que vuelvan a retomar el importante rol que cumplieron en los 90. Obviamente destacar los audaces eventos organizados por Fernando Chuquipiunta en la ciudad de Huancané, que no necesitó de alcaldes, ni de otros mecenas, para convocar a celebrados escritores en varias oportunidades, la promoción cultural es importante para la consolidación de una generación.

¿Qué consejos les daría a los noveles vates que quieren seguir la poesía?

Lectura, mucha lectura, y sobre todo construir poesía y narrativa a partir de nuestro propio entorno cultural, coincidiendo con José Martí, pintando nuestra aldea para ser universales. “Cien años de soledad” de García Márquez, no es otra cosa que la descripción de la tierra del Ballenato, Macondo es Aracataca.

Por último, ¿hay otro proyecto por esta pasión por la poesía?

Después de haber publicado “Impresa Taciturna” y “Herejías”, en poesía, algunos trabajos fueron publicados sueltos o en antologías como “Calipso” que fue publicado por la revista “Cascadas” de la ciudad de Huancayo, tengo trabajos inéditos que me permiten mantener la ilusión de publicarlos algún día, confieso que solo son sueños. Sin embargo, me he visto más involucrado en la narrativa a partir de la publicación de la novela “Te esperé en el cielo” publicado en dos ediciones por la editorial San Marcos de Lima, a partir de este último producto lo siguiente que publicaré sin lugar a dudas será en líneas de la narrativa novelística.

POEMAS

ORACIÓN FRENTE A LA TUMBA DE UN POETA QUE QUISO SER DIOS

No se acerquen a esta tumba, aquí yacen los restos de un poeta, dicen que el muy pendejo fue intelectual. Su cuerpo transpira rosas y huele a papel. Murió de una rara enfermedad que sólo ataca a los hombres inteligentes, perdió el apetito y sueño por unos extraños libros que se arrimó en su cabecera antes de cerrar los ojos. Dijo que se marcharía al infierno para sublevar a los demonios para que nunca se salven de los fuegos, y sigan dando trabajo a los sacerdotes y demás reverendos embusteros, que amedrentan con sus lenguas de trapo a los ingenuos hijos de Dios.

Si quieren recordarlo lean su libro de poemas y cuentos de sus amadas putas. Su libro está escrito con carbón y está dedicado a todos los vagos que pierden el tiempo en las bibliotecas. Sus poemas resumen la historia de las sábanas y sangrientas batallas libradas en el monte de Venus. Recuérdenlo con cariño, sino el revelará nombres de los santos varones que se desvirgaron en los burdeles, también de las mujeres vírgenes que sudaron por primera vez en la cama de los casados. Así dejó escrito en su testamento de mil hojas.

Si quieren orar por él, escupan al cielo, y no se muevan para que les caiga una lluvia de versos, su voz les mojará el alma y volverán a nacer al cabo de nueve segundos. Ahora mismo encomiéndense en su nombre, para que les espere en el río y les lave la conciencia con ternura, y entren por la puerta grande al cielo.

Recojan ceremonialmente sus ojos incandescentes que arden en el candelabro de su tumba. Llévenlo en el corazón, les traerá suerte. Las feas se convertirán en reinas y los espantapájaros en mozos atléticos. Sus ojos son amuletos, no olviden que el poeta es un experto conquistador y profanador de zonas secretas debajo de las faldas.

Siembren un girasol en su tumba, volverá a florecer la sonrisa en los niños y las luciérnagas volverán a iluminar el mundo.


EL BESO DEL RECUERDO ANCIANO Y LA TERNURA DE SU DIOSA AMANTE

El viejo recuerdo de la rosa que floreció en mis anaqueles góticos, hoy anegó los trigales que crecen en mis andenes y madrugadas.


Recuerdo anciano que vagas en la atmósfera del café agitado en la taza, vuelve abrir el pórtico del convento de la hermosa beata que amé locamente en las alboradas.


Abadesa alada, ahora heme aquí rendido y jadeante a tus pies; sin embargo, déjame besar a la niña de trenzas negras que ante mis ojos juró amarme y nunca parpadear mientras no siembre olivos en sus labios. Déjame pronunciar el nombre de la doncella que confesó haberme amado desde antes de nacer. Dame tan sólo un minuto para reconstruir la imagen de la mujer que desde fondo del mar canta valses y arrulla mis ojos en su pecho. Diosa del cielo azul, piensa en mí mientras muero en el regazo transparente de mi amada.



INQUISIDOR DE SUEÑOS

Trasuntan por caminos que se bifurcan en la cicatriz de la rosa que florece en el puñal que sometió a bizancio. Mustios caminan por interminables desiertos, sembrando jazmines a cada paso. Van deprisa, de puntillas persiguiendo sombras de mujeres que se fueron sin dejar recuerdos ni pagar deudas por los besos de la luna.

Veces se echan de bruces esperando la luz de las velas que arden en la profundidad de las cavernas de la tarde, son los devotos del osario que se erige sobre la tierna piel de las manzanas vírgenes. Danzan sigilosamente detrás de las pupilas de la noche, contornean sus caderas a escondidas de fantasmas que deambulan buscando oasis.

Ellos, ahora andan detrás de tus pasos, se deslizan por la estela de tus suspiros, cuelgan de tus pestañas, taladran tus pómulos, golpean tus carrillos, extirpan tus ojos, desmadejan tus recuerdos, abren surcos en tu pecho para sembrar curaré. Son expertos reducidores de cabeza, hoy mismo iniciaran su trabajo maestro con tu cráneo.

jueves, 24 de febrero de 2011

martes, 1 de febrero de 2011

Aporía, la duda de la luciérnaga o sus heridas deshojadas



Ciertos sentidos aparecen anticipados en el título de todo libro. Son, en todo caso, sentidos sugeridos que confirmará, ampliará o negará el texto. En esta función de prolepsis, la idea de dificultad y de imprecisión en la referencia está presente. En el contexto, luciérnaga adquiere el sentido de símbolo que representa la propia actividad creativa, la poesía misma, y más allá, al propio autor, pasando, claro está, por el enunciador implícito de estos versos. Luciérnaga es la iluminación esforzada y tenue, el vuelo fosforescente, que activa la oposición noche/día. Vuelo en el que los versos pueden ser “heridas deshojadas”. Así, en este libro de Gabriel Apaza, aparece antelada una imagen de la poesía, pero también una imagen del enunciador, y más allá de él, una imagen del autor, y un adelanto de la naturaleza del propio discurso poético.

El conjunto tiene unidad, porque los poemas expresan sentimientos y situaciones de un sujeto, que especula sobre la existencia, sobre sus relaciones con la poesía y el amor, y todo esto referido desde una perspectiva poética. Esta poesía bien podría ser calificada de testimonial, pero es reticente a lo figurativo, a la referencialidad. El contexto está allí, como es obvio, sólo que su alusión no es a través de marcas lingüísticas que indican directamente el mundo exterior. El espacio y el tiempo nos llegan sorteando una atmosfera un tanto nebulosa, a través de deícticos que operan no como elementos de remisión, sino como signos que difuminan, trascienden y transfiguran esa realidad, para fundar otra en la que poesía es medio y fin. (Juan Alberto Osorio)

Nuevo libro de Mario Mayhua

domingo, 30 de enero de 2011

El taita José María, estará contento, estará sonriendo…


Escribe: Escribe: Javier Lajo (*)
El “Chaka Runa” u Hombre Puente: El diccionario quechua del padre Jorge Lira, hace una traducción literal del término “pacha chaka” como: “puente en una profundidad”; lo que coincide con el nombre de “Los ríos profundos”, pero como el idioma quechua tiene la propiedad de aglutinar significados, también es correspondiente a “puente cósmico”. El presente artículo es una reflexión sobre la tarea del Taita José María Arguedas, el de ser un “hombre puente” auroral entre las dos civilizaciones vertientes que componen el Perú; función que cumplió a cabalidad en nuestra história, lo que a la larga, lo mató, muerte que en realidad fue una heroica inmolación, de coraje y temple sin igual. Este artículo quiere despejar cualquier otra sospecha de las causas de su dolorosa y fatal resolución.

De acuerdo con el célebre psicólogo Jacques Lacan, la red inconsciente está constituida por significantes (en los términos de Saussure) y su estructura es idéntica a la del lenguaje en su dimensión estructural u organizada. Esto se comprueba en la vida y obra de J.M. Arguedas, y más aún en “Los Ríos Profundos” que conforman el Perú, cuando el autor se empatiza o identifica con el puente sobre el río Pachachaka, la novela en sí, es un intento de comprenderse a sí mismo como un “chaka runa” u “hombre puente” entre las dos culturas que componen nuestro querido país. Analizar con esta actitud toda la obra de Arguedas es una tarea para la cual no estoy en las mejores condiciones, pero como dice el dicho: “para muestra, basta un botón”. Este intento de unir las dos partes, pero desde el lado “más profundo” del Perú, o intento del andino de comunicarse con “el Otro” u occidental, a pesar de sus agresiones y exclusiones, está también presente en el cuerpo social del mundo andino desde el inicio de la ocupación europea, en la mitología del Inkarri, así lo podemos evidenciar en algunas de sus versiones, cuando nos hablan del Inka Atahualpa, que “estando construyendo un puente de oro entre Perú y España, Pizarro lo mata y le corta la cabeza, esta es llevada a España, pero desde allí sus cabellos de oro puro siguen creciendo, con ellos Inkarri sigue construyendo su puente…”.

Pero, ¿porqué Arguedas asumió tan fatalmente esta inmolación histórica pero también simbólica, que nos afecta a todos los peruanos y que nos obliga a construir un mestizaje digno y desechar el “hibridismo” actual? (1). Inculpar a cierta intelectualidad criolla o europea, por la muerte de Arguedas, es darles una importancia que no tienen, ni merecen. Ensayamos aquí pues, una respuesta positiva, que nos envuelve a todos en esta “promesa peruana”.

Nadie mejor que otro notable seguidor y crítico de Freud, como Carl G. Jung, ha podido entender los problemas íntimamente subjetivos de un hombre que vive y sufre dos culturas diferentes y a veces antagónicas. En su libro biográfico firmado por su secretaria Aniela Jaffé (2), Jung hace una descripción de lo que significó para Europa encontrarse cara a cara con la subjetividad y “la teoría” (ya que desde los viajes de Marco Polo se venían encontrando materialmente) de "otra" cultura como la asiática, el otro extremo de Euro-Asia, o "el Oriente"; este encuentro-desencuentro, se comenzó a producir fatalmente también en un personaje amigo de Jung llamado Richard Wilhelm, que era “un misionero enviado a la China”, pero que la cultísima China lo devolvió como “misionero chino” enviado a Europa para “culturizarla”; este personaje cuyo nombre es muy conocido por todos los aficionados al misterioso “I Ching”, el libro más antiguo de la humanidad y que Wilhelm tradujo al alemán, mostrando así su prodigiosa y comprobable (para cualquier transeúnte, que sepa leer) técnica de cálculo del futuro u “oráculo” a través de unos hexagramas escritos en lenguaje binario, que estructuran “leyes” de la ciencia oriental que Jung llamó “ciencia de la sincronicidad", o en lengua china: El Tao, o “sentido” del tiempo.

Esto nos permite dar algunas puntadas sobre el tema que algunos autores han intuido como el del arguediano “socialismo mágico”. Un paralelo andino a la ciencia de la “sincronicidad” o “el Tao” chino, es sin duda el tema del Qhapaq Ñan, que se viene constituyendo ya como el MITO ANDINO para la juventud andina-amazónica, es pues el Qhapaq Ñan, camino de los Qhapaq (3) o “Camino de los Justos” (k’apakk, en el dicc. de Lira: Justo, exacto, cabal; y Ñan: Camino) o camino material que une (en línea recta a 45º al eje norte sur) antiguas ciudades milenarias del incario, como Potosí, Oruro, Tiwanaku, Pukara, Qosqo y Cajamarca, “camino” y “método”, o señal material e imbatible del milenario proyecto histórico Andino, que fundara aquel Tunupa o Wiracocha del que nos hablan las leyendas y mitos, retratado en mil formas en la iconografía andina-amazónica. Este inmortal camino de sabiduría, también conocido como “Ruta de Wiracocha”, es para algunos investigadores andinos simple “geodesia inca”, pero para los más, representa la continuidad de una “escuela de sabiduría”, escuela entrañablemente nuestra, que marca una disciplina filosófica o “escuela andina” para el perfeccionamiento del espíritu o la continuación de la obra civilizadora de los Incas de la “Qhapaq Kuna”. Tema aún “mágico” sin duda, para los neófitos, pero que está ocupando poco a poco la atención cultural, filosófica, científica, tecnológica, política y hasta gastronómica; de los que tenemos por el Perú, una pasión tan fuerte como la del Taita José María.

Carl Jung explica en sus obras y con mucha autoridad, cómo el “racionalismo científico”, es solo “la manera occidental, científico-causal, de considerar al mundo” y que “entre nosotros, -los occidentales- este pensamiento “oriental” desapareció de la historia de la filosofía desde Heráclito, hasta que percibimos de nuevo, con Leibniz, un lejano eco” (4). Estas palabras nos delatan el límite o “frontera de civilización” del occidente europeo, que vive un inconsciente colectivo megalómano, agresivo e individualista, común, que determina y da marcos al comportamiento de la mayoría de sus gentes, a su filosofía, ciencia y tecnología, muy “racionales” por supuesto y cuya exageración negativa, es el actual capitalismo neoliberal y sus valores anti-humanos y anti-naturaleza, que está llevando al mundo a su destrucción ambiental, energética y económica-crematística. Y esto delata también que usan su particular “ciencia” como una nueva religión, con la finalidad de que los que pertenecemos a otras culturas, aceptemos la cultura occidental como “cultura universal en proceso de globalización”.
Este proceso de enajenación mental “globalizador”, se acabo, colapso; y debemos ponerle fin, desde las culturas más fuertes y con espíritu incluyente, como la cultura Andina y que han resistido a este colonialismo occidental mental y material, a escala planetaria. Esta tarea es el legado principal de nuestro querido Taita José María.

Regresando a lo central de nuestro tema, Jung nos relata en el libro de A. Jaffe, que “...la re-asimilación de R. Wilhelm a Occidente me pareció algo irreflexivo y por ello peligroso...existía el peligro de un conflicto, de un choque del alma oriental y occidental... La enfermedad se agravó en los próximos meses y supe que estaba en el hospital... En sus sueños se hallaba de nuevo en senderos sin fin o en estepas asiáticas –en la abandonada China- volviendo al problema que China le había planteado y cuya respuesta el Occidente le había impedido...Yo creía comprender su situación...Su interés se mantenía mientras hablábamos de lo objetivo...Pero cuando intenté rozar los actuales problemas de su conflicto interno percibí inmediatamente un titubeo y un encerrarse en sí mismo, porque la cuestión le dolía. Se trata de un –no entrar, prohibida la entrada- que no se puede forzar un destino que no soporta el abordaje humano.” Poco tiempo después el querido amigo de Jung, Richard Wilhelm, el hombre que llevo el pensamiento binario chino a Europa, murió de dolor, víctima de una extraña enfermedad asiática.

El auroral o precursor “hombre puente”, mortificado, dolido, angustiado al extremo por “las contradicciones de civilizaciones”, se rompió, se arrancó por la tensión entre las partes del cosmos que quiso unir; proceso fatal que ni un gran sicoterapeuta como era Karl Jung pudo, comprender, conjurar y salvar.

Hoy en día los peruanos y peruanas, guiados por J.M. Arguedas, Manuel Escorza (otro héroe cultural andino incomprensiblemente muerto en un accidente aéreo), entre otros, vivimos sufrientes y en masa este choque inacabable de dos culturas o civilizaciones. El peruano sufre individual y colectivamente esa "contienda subjetiva" por decirlo de alguna forma, que afectó y mató, inmolando al Taita José María Arguedas, tal como en otras circunstancias y latitudes este mismo proceso o “contienda subjetiva” entre civilizaciones, mato también a Richard Wilhelm; paralelismo que nos puede explicar un síndrome único que afecto a tantos otros “hombres puente” o “Chaka runas” (en runa simi), que pretendieron unir dos civilizaciones, ofrendando su vida misma.

Esto es lo que hace tan difícil comprendernos entre las partes o vertientes del Perú. Sin embargo hay que reconocer que la vertiente indígena u originaria es la parte fuerte, consciente e incluyente del conflicto entre ambas vertientes Andino y Occidental, que en la mayoría de los casos luchan dentro de nuestra subjetividad. Esta contienda subjetiva, es lo que hace más difícil aún el proceso de unión y conciliación de nuestras diferencias objetivas, como son las diferencias económicas y políticas, pero que más temprano que tarde, tendrán que asumir un “orden andino”, para una solución definitiva de esta promesa que se llama Perú.

NOTAS: (*) Artículo de Javier Lajo, corregido y actualizado, en homenaje al “Año del centenario del nacimiento de José María Arguedas”. Fue publicado en La República del 08/12/1999. (1) Algunos autores como Julio César Díaz del Olmo, y Max Hernández, nos hablan de un doloroso “bastardismo” que procrea el “caos” del hibrido cholaje, que no reconoce autoridad, ley, ni orden alguno. (2) Aniela Jaffe, “Recuerdos, sueños y pensamiento”, Edit. Seix Barral S.A. 1966. (3) Javier Lajo; “Qhapaq Ñan, la ruta Inka de sabiduría”. Edit. CENES-Amaru Runa; Lima, 2005. (4) “El secreto de la flor de oro”, C.G. Jung, Richard Wilhelm, Edit. Paidos. 1981.